Sabía que por estas fechas mi criaturita cumplía una año en la blogosfera. Fue ayer, vaya, pero por varios motivos se me fue de la cabeza y no escribí una entrada "conmemorativa". ¿Y por qué no celebrar mejor el año y un día? Es una forma distinta, original, y poco convencional (más o menos como yo :D)
En los 366 días que ha permanecido esto abierto han pasado tantas cosas y se han producido tantos cambios (algunos ni siquiera los he percibido, estoy segura) que no sabría la forma de resumirlos en una sola entrada. Otros, claro, son demasiado personales para exponerlos al público.
Si hago balance, a mi pesar este año han tenido bastante relevancia los aspectos negativos. Me molesta reconocerlo, pero así es. Es cierto que lo positivo debe estar por encima de todo, y que si en el fondo hemos sido felices en algunos momentos eso es lo que vale, pero yo que soy una persona muy pesimista acabo quedándome con lo "malo". ¡Tengo una memoria selectiva horrible!
Un propósito para estos próximos meses es intentar llevar la cabeza más alta (parece que me pesa, será que la tengo grande :P) e intentar pensar de una forma más fresca, más acorde con mi edad, porque a veces parece que tengo 80 años a mis espaldas...
Si ya estoy cumpliendo con mi propia promesa de no morderme las uñas, ¿por qué no intentar llevar a cabo esta? Total, ambas necesitan muuucha fuerza de voluntad... (como todas las metas en la vida, claro)
Me gustaría invitaros a unas cañas, o a un trocito de tartas de galletas y chocolate (mi favorita) pero la ciencia y la tecnología no han avanzado lo suficiente para compartir cosas materiales por la red. Sólo os puedo mandar un saludo y mis mejores deseos.