martes, 24 de abril de 2007

Dentro de mí

Levanté la cabeza y nos miramos fijamente a los ojos. Podía descifrar su interior a través de sus claras pupilas. Le sostuve la mirada un buen rato y exploté:

- ¡Idiota! ¿Sabes el daño que me has hecho? Ni te lo imaginas… Tanto tiempo apoyándonos, echándonos una mano cuando lo necesitábamos… y me lo pagas así, con palabras amargas, con pensamientos envenenados… No te entiendo, ni quiero hacerlo.

Me di la vuelta y noté cómo la rabia recorría todo mi cuerpo. Me quité el zapato, giré sobre mis talones y con toda la ira del mundo lo lancé contra el espejo, haciéndolo añicos al instante. Ahora lo único que podía ver era la fría pared y pedacitos de cristal que inundaban el suelo.

- Adiós… Y espero no volver a verte nunca más.

Bajé las escaleras, pero al llegar al rellano me reencontré de nuevo con aquel reflejo… aquella dura y a la vez apagada mirada que a cualquiera le haría retroceder... NO VA A SER FÁCIL DESHACERME DE MÍ MISMA.



Toma un minuto conocer a una persona, una
hora para apreciarla, un día para amarla, pero toda una vida para
olvidarla...

sábado, 21 de abril de 2007

Fragmento

Revisando antiguos archivos de mi carpeta, he encontrado este texto. Lo escribí el 14 de febrero... y comparando con mi situación anímica actual, me he dado cuenta de que por esos tiempos estaba sufriendo. Porque me conozco y me recuerdo cuando leo mis propios escritos.
Espero no volver a poner sobre un papel nada semejante...

Camino despacio. El frío viento de febrero azota mi cara, cargado de unas
finísimas gotas de agua que empañan mis gafas. Doy una última calada, acabando
con la vida del cigarro que encendí al salir del instituto, y noto como el humo
y la nicotina inundan mis pulmones. Tiro al suelo la colilla y la pisoteo. Sí,
la pisoteo igual que me pisotearon a mí. Por ser tan inocente, por dejarme
engañar con esa facilidad…
Pienso en el día de hoy. Otro 14 de febrero sola
y amargada… “qué raro en mí”… (intento ser irónica)
Tal vez me lo merezca por
haber sido tan estúpida
.

Enfilo la calle de mi casa. Meto la mano
en el bolsillo de la cazadora para buscar las llaves y mis dedos se topan con un
trozo de papel. Lo saco y lo abro curiosa. Es una nota… la leo, y al acabar,
siento cómo una lágrima ha ido resbalando por mis mejillas hasta el final de mi
cara. Me seco la cara con el dorso de la mano y me doy cuenta de lo que
me
pueden afectar unas pocas palabras
… a veces me gustaría ser menos sensible… lo
único que consigo es hacerme daño a mí misma.
Arrugo el papel y dudo entre
guardarlo y tirarlo al suelo, para que se pierda, para no recordar esas
palabras. Pero al final opto por lo primero.
Sigo siendo tan
tonta


Se ve que hoy no es mi día. Sí… feliz día de San Valentín…
exacto, pero para los enamorados. ¿Y para los que no son correspondidos? Que les
den, ¿verdad? Me parece bastante triste que haya días como hoy… En fin, esto es
la vida. Supongo que vendrán tiempos mejores. De lo que estoy segura es que
hasta ahora el mundo ha conseguido que me sienta una mierda en más de una
ocasión. Como por ejemplo, hoy.

lunes, 16 de abril de 2007

Nueva vida...


La flecha ha dado un giro de 180º, y ahora su afilado hierro apunta hacia el lado contrario... ¿quién me iba a decir que en un día mis ideas se esclarecerían? Así de repente... como salidas de la nada...

Me alegro de este cambio. Supongo que ahora tendré que superar otros obstáculos... pero con mejor cara, porque las cosas van a ser relativamente más fáciles. Por lo menos ya no tendré que agachar la cabeza cuando me pregunten... Hablaré libremente.

Porque he decidido no callarme nada. Así lo único que hago es rasparme, herirme por dentro, sangrar y sangrar sin posibilidad de cura hasta que milagrosamente cicatrice la herida. Pero no... ahora si me hieren sabré que alguien me puede poner una tirita y seguir adelante.

Tal vez mi decisión sea precipitada, pero no me voy a arrepentir. Es otra de mis metas, no torturarme mentalmente por cometer errores... aprenderé de ellos.

Y a quien no le guste esta forma de ser... que no me mire, que me ignore, que no me hable. Solamente yo puedo modificar mi cabeza, no quiero estar pendiente de nadie. Voy a pensar por mí misma y para mí. Ahora toca ser feliz...


No diré lo siento si no creo que he hecho daño...

lunes, 9 de abril de 2007

Diálogo conmigo misma


- No entiendo cómo sigues viva... después de tantos palos, tantos tropiezos... ¡y te mantienes en pie! Por una parte me das lástima, pero por otra admiro tu fuerza... ¿o tal vez tu ignorancia?

- Ya ves... no puedo hacer otra cosa. Es un círculo vicioso del cual no puedo (o no quiero) salir. Qué crees, ¿que no lo he intentado? Pues sí... pero existe algo ajeno a mí que no me deja escapar, que aturde mis sentidos, me ciega y me atrae de nuevo a esa interminable corriente, ese incensante fluir de emociones.

- Se llama amor. Pero... deberías saber que hay dos tipos de eso que sientes: el real, el posible, y el tuyo, que es más bien una utopía. Es el amor de los locos, de los soñadores... un sentimiento imposible, que más que hacerte algún bien, te consume poco a poco. Y lo peor es que no te das cuenta... y va a llegar un momento en el que estés tan débil que te cerrarás al mundo y ya no serás la misma.

- No lo entiendes. No entiendes lo que siento cuando estoy a su lado, cuando me mira a los ojos, me sonríe, hablamos con sinceridad, sin ocultarnos nada, con esa transparencia que caracteriza a los grandes amigos y a los enamorados.

- Tú lo has dicho: a los grandes amigos. Tú le quieres... pero ese amor no es correspondido. No sé por qué te cuesta tanto asumirlo. Es muy sencillo... y estás sufriendo en vano. Pero... eres libre de hacer lo que quieras. Continúa engañándote.

- Eso llevo haciendo todos estos meses...


Siento no ser constante con el blog... pero es que no he tenido tiempo con el viaje de Italia, y si a eso sumamos mi enorme pereza...

Pero sigo aquí, ¿eh? Besitos!

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