martes, 5 de abril de 2011

Castigo físico a niños. ¿Sí o no?


La reflexión que hoy os voy a contar tiene un contexto: Hoy pensaba "madrugar" para leer textos y hacer trabajos de la universidad. 45 minutos antes de que sonara la alarma, me ha despertado otro ruido más irritante aún: el puñetero y desgraciado niño de la vecina. No es el primer día que pasa esto, no; el maldito y jodido niño se dedica casi todos los días a la hora de ir al cole a patalear, chillar, llorar y corretear por toda la casa mientras su insulsa madre no dice ni mú. Claro, el niño se tira media hora contada haciendo jaleíto porque los padres no son capaces de ponerlo firme. Y aquí comienza mi reflexión tras tener que estar 30 minutos esperando despierta a que sonara el despertador del móvil.

Estos padres modernos de hoy día rechazan a bocajarro el "castigo" físico hacia los hijos. Ahora, ¿qué entiendo yo por castigo físico? Simplemente, un azote o una colleja a tiempo dados con una fuerza moderada. No me refiero al típico bofetón de nuestras madres que nos dejaban la mano colorada marcada en la mejilla, no; me refiero a un azotillo a tiempo para que los niños no se acostumbren a conseguir todo lo que quieren con llantos, quejidos y sobornos sentimentales a los padres.

A mí de pequeña me han dado más de un golpe con la zapatilla en el culo o un cachete, y oye, ¡sigo vivita y coleando! Y no les he denunciado por maltrato a menores porque no creo que se considere una "agresión" malvada y dañina hacia mi salud. Es una forma más de "corregir" la actitud de un niño. Un niño no es un adulto, y por mucho que le digas "Pepito, si te comportas así, no conseguirás nada. Sé bueno y haz esto", porque el niño no va a entender un mojón y va a seguir haciendo lo que le salga de las narices o dando gritos pelaos hasta conseguir lo que desee. En cambio, si cuando el chaval se pone morrocotudo se le da un azote en el culo de esos que pican, para la próxima vez se pensará dos veces el portarse mal, porque a nadie nos gustan las sardinetas en el culo.

Soy (seré en junio oficilamente) educadora social, y sé que hay formas y "formas" de educar no sólo a los niños, sino a la gente en general, pero si nos centramos en los pequeñines debemos de ser coherentes, y si los acostumbramos a dejarles pasar todo, en unos años serán unos adolescentes inaguantables. Muchos de los hijos de estos padres modernos y guays que quieren ser amigos antes que padres, acaban siendo adolescentes y jóvenes impertinentes que si no consiguen lo que quieren a la de "ya", la lían parda. ¿Por qué? Porque desde pequeños les acostumbraron a eso, porque como seguramente alguien diría a lo bestia, "les faltó una buena h*stia" (que como he dicho, repito, NO hay que cruzarle la cara a un niño)

¿Qué opináis vosotros?

Pdt.: Si estáis en contra, no me bombardeéis a tope con la destrucción XD, que sólo he expuesto una opinión...

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