lunes, 16 de noviembre de 2009

Extrañas divagaciones nocturnas.

3.39 AM

Se asoma a la ventana y enciende el último L&M, el del “deseo”. El frío de la noche le provoca un escalofrío placentero. Da la primera calada y comienza a sonar en el portátil una canción de Aute.


En realidad no suele fumar, no es adicta al tabaco tanto como quisiera. Y por cierto, odia el L&M. Esa marca le recuerda a su madre y se considera una hipócrita, porque hace unos años la machacaba con el tema del tabaco. Pero todos nos rendimos a ciertos vicios tarde o temprano…

Retomando el L&M, se pregunta por qué lo compra si sabe que no le gusta. Quizá porque los 3€ le suenan gratos en tiempos de crisis. Crisis económica. Crisis espiritual.


Hace un año tampoco estaría escuchando Aute. No premeditadamente.

Es lo que tiene “conocer” a los cantautores… te enganchas a su música y ya no te sueltas. La intelectualidad y profundidad de sus letras, el mensaje oculto en cada verso, en cada nota sostenida por una voz que –a veces- consigue llegarte al alma.


Aunque no quiera reconocerlo, se da cuenta de que el tiempo cambia a las personas. Mucho, poco, de mejor a peor o viceversa… pero cambian. Da la última calada y lanza el cigarro al tejado de piedras de la casa de al lado. Cierra la ventana, dándose cuenta de que quizá no sea muy inteligente recibir el frío de una noche de noviembre con una camiseta de tirantes.


Ya en el cuarto de baño, mientras se lava los dientes, vuelve la vista al espejo, a la chica de pelo corto que la observa impasible con un cepillo en la boca. Cree que tiene la misma cara inocente que tenía aquella niña de 8 años que volvía del colegio a las cinco de la tarde y se sentaba en el salón a ver la tele mientras merendaba Rice Crispies con leche del tiempo.

Pero ahora ve una marca de expresión en la boca, un aro en la nariz que endurece sus facciones, rimmel corrido en los ojos con el que adquiere el aspecto de una mujer resacosa tras una gran noche de juerga.


Tras esos rituales, se tumba en la cama arropándose hasta el cuello y sacando los brazos por fuera de las sábanas. Mira la hora dos veces antes de apagar la luz y cerrar los ojos. Imagina figuras en la oscuridad de los párpados caídos y en la vigilia oye una voz que le susurra que hay algo que resiste al cambio. Pero cuando va a escuchar la respuesta… se duerme. Quizá a la noche siguiente tenga el valor de seguir despierta para saberlo.


3.58 AM

9 comentarios:

el lud dijo...

Escribes muy bien me gusta tu blog saludos desde Caracas,Venezuela

Luchida dijo...

Algo que resiste al paso del tiempo... Me pregunto qué podría ser... ¿Quizás el querer seguir viviendo? Creo que nunca se está totalmente preparado para la muerte y se trata por todos los medios de sobrevivir. Hasta los que se suicidan.. creo que deben sentir miedo justo antes...
Una muy bonita lectura. Gracias!

Hollie A. Deschanel dijo...

Seguro que sí se despierta ;)

Muás!

krys dijo...

Esas horas son las mejores para escribir, y para pensar.

la gata dijo...

Por muchos cambios que experimentemos a lo largo de la vida, siempre hay algo que permanece intacto, una pequeña parte de nuestro ser.
Me han gustado mucho tus divagaciones nocturnas, sobre todo el final...
Un abrazo

...Leituguinha... dijo...

sencillamente increible...

elenilla69 dijo...

Me ha gustado mucho tu blog :) Supongo que los aires castellanomanchegos hacen que ciertas cosas se perciban mejor... de todas formas, hay cambios necesarios pero al final siempre te reencuentras con una parte de ti misma

Trish dijo...

gracias por pasarte ^^

lo cierto es que he de agradecer al evento muchos de los nuevos seguidores que tengo, eso y que gracias a el he encontrado grandes blogs, como el tuyo ^^

gracias por pasarte!... te sigo!

mayma dijo...

Da gusto entrar en tu spacio...

M gusta la manera q tiens d scribir y xprearte ^^

bss dsd merida!!

pasate por mi sindrome: http://konelsindromedepeterpan.blogspot.com/

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