sábado, 22 de marzo de 2008

Confusión.

Llueve.

Los días de lluvia me parecen raros. Quizá porque le tengo demasiado cariño al sol.

No es que me deprima el cielo nublado (como le pasa a mucha gente) pero... echo de menos la luz de los días radiantes; indirectamente me suscitan optimismo.


O tal vez justamente hoy me parezca extraño el día. Entre unas circunstancias y otras, noto como si viviese en una montaña rusa continua, con más caídas que ascensos, carente de un deseado equilibrio.

Continuando con metáforas, digamos que todavía no he hallado la paz interior. En mi cabecita batallan a diario pensamientos opuestos, decisiones que merecen ser tomadas, palabras que nunca sé cómo recitar.

Se avecinan cambios, y no precisamente pequeños. La indiferencia y el valor van a adquirir un papel crucial en esta representación, y los personajes van a pasar al segundo acto, algo más conflictivo de lo que ha sido el primero.

4 comentarios:

aRa dijo...

Que complicado eso de conseguir la "paz interior"..no creo que sea algo permanente y constante sino más bien un estado que viene y va, como la felicidad..a veces la tocas y otras, ansías tenerla.
BesOs..

Marisol dijo...

A veces para conseguir la paz interior, necesitamos aislarnos. Alejarnos de todos y de todo. En mi caso, eso me ayudó mucho.
Abrazos enormes!

Carmen. C.R dijo...

Chapó. No me queda más.

Tienes calidad.

MARIO ALONSO dijo...

¿Una época difícil?

A veces creo que la paz interior no es más que una utopía... pero yo también la sigo buscando.

Espero que aciertes con tus decisiones.

Ánimo.

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