miércoles, 15 de febrero de 2012

A un paso de los 22, me da por pensar...

Me resulta un tanto vergonzoso volver a escribir en el blog después de 8 meses de parón, porque esta vez no he tenido excusa ninguna.

Si en junio decía que iba a comenzar una nueva etapa, no sabía bien de qué manera. Y es que todo ha cambiado radicalmente. No sé si he "madurado" demasiado rápido, o esto de crecer no tiene una fecha concreta, pero todo es distinto con sus pros y sus contras.

Estoy viviendo en Madrid con mi pareja (y dos gatitos) y estoy trabajando de teleoperadora en una empresa de seguros. Además, me he sacado el curso de técnico superior de atención a la discapacidad (que bebe un poquito de la geriatría, enfermería, educación y terapia ocupacional) Una se pregunta a veces: ¿he invertido tres años de mi vida estudiando una carrera, con ilusiones puestas en un trabajo futuro, para acabar de teleoperadora, ganando una mierda, y con muy poca valoración en dicho trabajo?

Por un lado debería estar contentísima por haberme independizado y más con mi pareja, por poder permitirnos un piso y por, tal y como está hoy España, tener un trabajo propio (y en el cual no es que me "mate" ni me tenga que dejar la vida esforzándome, pero que es tedioso y alienante) No me considero egoísta por quejarme o por reclamar algo un poco mejor. Sé que hay gente que está en peores condiciones, pero me da bastante rabia ver a gente que no da un palo al agua y tiene trabajos mileuristas en los que no mueven un puto dedo. Y tampoco lo considero envidia, simplemente INJUSTICIA para con la gente que sudamos sangre intentando encontrar un buen trabajo, estudiando tras acabar la carrera para tener más formación y conocimientos, y no vemos frutos de este trabajo.

Pero bueno, me resignaré a que me vean como una egoísta, envidiosa y quejica. Confío en que algún día todo esto mejore.

Pdt.: Me he animado a escribir a base de volver a leer. Hace mucho que perdí la costumbre de leer por gusto (y no por obligación como en la universidad) y no veáis las ganas que le entran a una de plasmar sus pensamientos por escrito. A ver si también retomo ciertas historias/novelas que tenía en mente...

Pdt 2.: Madrid estresa mucho. Saca el lado más ansioso de ti. Definitivamente, prefiero vivir en una ciudad algo más pequeña, tipo Talavera, o incluso en mi pueblo al que tanto critico. Cuando una ve las cosas desde otra perspectiva, aprende a valorar lo que realmente importa.

3 comentarios:

Luchida dijo...

Bueno... el mundo es jodidamente injusto... Creo que lo suyo es que lo asumamos y dejemos de hacernos mala sangre...
Muaks!

krys dijo...

España está plagada de injusticias, bueno, el mundo en sí. Pero sí, es indignante. Yo va a hacer un año que me independicé en Barcelona. Sí, hay mucha gente, muchos coches... pero hay rincones increíbles y te ofrece gran variedad de planes alternativos, imagino que Madrid debe ser algo parecido. He aprendido que si vas a tu ritmo, el ritmo de la ciudad puede evitarse y pasar a un segundo/tercer plano. Puedes vivir tu vida como quieras, solo tienes que saber aprovechar lo que te ofrece el entorno. En cuanto al trabajo, nada que comentar, a estas alturas es cuestión de suerte y previa experiencia, no de carreras o conocimientos o aptitudes, es tristemente así.

Oski dijo...

Bueno, he tardado en pasar pero he pasado. No sabía que estuvieras viviendo en Madrid :-)

Como ya has comprobado es una ciudad a la que se puede odiar y querer a partes iguales. Es genial que tengas un trabajo y sí, es injusto ver como otra gente que no paga un palo al agua está ganando lo mismo o más que los que nos dejamos la sangre (y las horas) en la oficina.

Creo que has conseguido bastantes cosas y deberías estar orgullosa :-)

Sí, yo que siempre he vivido en Madrid cuando he tenido la oportunidad de vivir lejos lo he preferido mil veces a esta locura de asfalto y cristal, pero bueno, también tiene sus cosas maravillosas.

Un abrazo.

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