martes, 9 de octubre de 2007

Dos palabras me acompañan en estos momentos en mi vida: impotencia y resignación. Se repiten cíclicamente haciendo que cada día me coma más la cabeza pensando en qué hacer.
Impotencia por saber que no puedo conseguir lo que me he propuesto, lo que quiero.
Resignación por tener que aceptar el fracaso. A raíz de eso me siento impotente, después me resigno, y así sucesivamente, cada día a cada hora.

Recuerdo que hace mucho tiempo buscaba la panacea de la felicidad en cosas materiales, y aunque suene patético, conseguía estar alegre con mediocridades, simples tonterías que el mundo te regala a través del dinero (por poner un ejemplo). Pero poco a poco abrí (o cerré, todavía no lo tengo muy claro) los ojos a un nuevo mundo, más profundo, más íntimo, más elaborado, en el que creía que me liberaría de todos esos bajos "placeres" para alcanzar la verdadera felicidad. Creo que me equivoqué, o al menos aún no he hallado una razón que me convenza para quedarme en este "submundo". Es más fácil vivir en la ignorancia, más cómodo, que otorga una "felicidad sintética" que darte cuenta de la realidad, intentar combatirla para sentirte orgulloso de tus logros, enfrentarte a lo malo, caerte a veces pero levantarte aunque sea sólo por ganar algo de dignidad. Me metí en lo difícil y he salido de barro hasta las rodillas. Ahora me arrepiento. Y no sé qué hacer. Siempre he amado los riesgos, lo complicado, lo aparentemente absurdo. Y ahora que es mi oportunidad, se me pasa tantas veces por la cabeza tirar la toalla... No me reconozco.

Solo puedo pensar, pensar, pensar, pensar...

5 comentarios:

fei dijo...

: - ) <------- Cosas como esta, son las que te paga la felicidad. Merece la pena ser puro. Aunque a veces, la vida te castigue con estas -----> : - ( O todo o nada!

Anónimo dijo...

Laura, a mi también me cuesta reconocerte en estas palabras. Un dia nublado no hace ni una semana me buscaste y me pediste consejo. Ahora, a pesar de que no me lo has pedido quiero darte uno: NO TE RINDAS NUNCA. Si pierdes la esperanza no te quedará nada.

la rubia dijo...

gracias por pasarte, con tu permiso voy a pasearme por tu rinconcito un rato...

bss!

yeyo dijo...

¡Hola Laura!
Muchísimas gracias por tus piropos. Ahora los entiendo, ya que lo poco que he visto tu blog, me identifico con mucho de lo que escribes, creo que decimos lo mismo, pero de manera diferente.
Y a mí me encanta también tu forma de hacerlo...
Un abrazo.

Pd: piérdete cuando quieras por mi casa...Te esperaré...

Náufraga dijo...

mmm...una vez me dijeron que pensar tanto era malo...la verdad,no logro dejar de pensar y elegir las cosas más díficiles...me parece que estar en el mundo merece hacer el mayor esfuerzo y ser una sobreviviente más que una víctima..curioso que lo diga yo,una chica que muchas veces ha querido desaparecerse de la faz de la tierra...uno elige el camino a seguir y si he de morir en el intento mejor que digan murió sufriendo que murió por no seguirlo...como siempre digo: qué importa? a quién le importa nada? a mí no...

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